lunes, 30 de enero de 2017

"MALOS PASOS"       Por:        Olav Alcántara.

Capítulo VII:
                               Empezaba el día, Zedka amaneció con un fuerte dolor de cabeza, tuvo unas pesadillas que no pudo conseguir el sueño, al parecer se trataba de una emboscada con un secuestro dado por los hombres de negros --la misma que se llevaban a Iva en aquella furgoneta--, despertó sudorosa, no tenía ganas de ir a la escuela, se vistió con un desgano y se marchó al hall para desayunar a lado de su madre, se preparó y arreglo los cabellos y se dirigió hacia la parada del autobús, se sentó en la parte final del autobús, y como quien no quiere dormir, en eso que se tiene un ojo abierto y otro cerrado pestañeando, vio un atraco en las avenidas cerca a su casa de camino a la escuela, se paró y se dirigió  al final del bus para poder conseguir visualizar bien a las personas; ella tenía la psicosis que todo se refería a aquellos hombres, su mente estaba casi predestinada a esa conjetura, pero no era de ese modo al menos no esta vez.

Llegando a la escuela todos se miraban con un asombro por aceptar ir a la gran fiesta que ofrecía karonka, el “nerd”; entre los  que decían era el chico más atractivo de la escuela que llevaría consigo a una muchacha, ella era Zedka, ella  por supuesto al escuchar su nombre se quedó perpleja, ya que no tenía ninguna intención de querer conocer a ese muchacho y menos ser el centro de atención de la fiesta, de todas maneras lo rechazaría si llegara  a proponérselo. Camino al final del pasillo y se metió a su salón a escuchar lo nuevo del profesor de historia.
Karonka en mitad de clase se cruzó de forma zigzagueante hacia la carpeta de Zedka para preguntar por Iva, que no venía hacia ya días a la escuela preguntándole: se encuentra enferma? Sabes si asistiría a mi fiesta?, Zedka solo atinó a decir que se fue de viaje con su padre. Karonka se quedó callado y se marchó hacia su lugar, el maestro entro y empezó su profunda y tediosa clase que aburría a todo el mundo con la época de la guerra y la era cambiante y los refugios de los exiliados soviéticos.

En su cuaderno de apuntes, Zedka recordaba todo lo escrito, y trataba de armar un rompecabezas con las piezas claves que tenía en él; pareciera que se tratara de una organización no soviética y menos de la policía del país helvético, formulaba una libre transición de una furgoneta a lado de la policía o en complicidad con ellos, pero terminaba por borrar esa teoría de su mente. Continúo haciendo círculos en una hoja mientras su cabeza reposaba en su mano izquierda mirando al profesor hablar.

Sonó el timbre del término de la clase y se dirigió a la biblioteca para buscar libros policiales o criminológicos, pero solo se  los  daban a los profesores como método de teorías conspirativas jamás podría alcanzar a coger uno para echar una ojeada. Desilusionada se marchó a deambular por el patio, viendo de lejos al chico atractivo para muchas menos para ella que se acercaba a su persona, se paró quien de forma arrogante para decir  de un solo tirón: quieres ir conmigo a la fiesta del nerd?, ella lo que respondió determinadamente un NO, contundente, se vio herido por su reacción el ego que no le dejaba que nadie pueda rechazarlo y atino por solo  acomodarle el cabello detrás de la oreja y darle un beso en la mejilla provocadoramente e irse.

Zedka en sus adentros solo se rió de una forma burlona –era segura decidida y con mucha independencia, diferente a su amiga que era más emocional y muy crédula--, cogió la mochila y se marchó a su segunda clase del día.

Daban las 12 y media de la tarde, cuando al salir de la escuela en la puerta se encuentra con la madre de Iva, saludándola de forma extraña –pensaba que venía por ella--, se marchó a paso lento y sin mirar hacia atrás por una cuadra, luego determino que voltearía para saber qué hacía, fue donde encontró a karonka hablando con ella, lo saco hacia un lado y atino a observar cada milímetro de sus reacciones de ambos, vio que se despedía del chico y se marchó la seora Veronka, con unas manos temblorosas o de forma inquieta de no encontrar a respuesta que fue a buscar con el nerd. Preguntándose qué hacía con él o que fue a preguntarle, volteo y siguió caminando.
En el cuaderno de apuntes solo anoto: visita de la Sra. Veronka a la escuela y ver a karonka.


Sentía mucha pena al ver los días como transcurría sin su amiga y a la señora desesperada de no ver a su hija mayor. 

viernes, 27 de enero de 2017

"MALOS PASOS"        Por:       Olav Alcántara.


Capítulo VI:
                            Veronka, la madre de Iva llego a la casa del cumpleañero, un muchacho mofletudo de aspecto obeso con gafas oscuras gruesas, pero el más erudito del salón de clases, cumplía 16 años en una semana, y las invitadas eran casi todos los jóvenes de su salón de curso; sin embargo celebraba su cumpleaños porque no tenía muchos amigos y en el asistirían los chicos más populares de la escuela. Cual fiesta donde se excedían muchos comportamientos; le hizo la consulta a la madre que salió al abrir la puerta y saludarla muy cortésmente: buenas tardes, --lo que contesta ella--, necesito saber si el chico karonka vive en esta casa?,  si, y quien lo busca? –contra preguntó la dueña de casa--,  estoy desesperada, mi hija fue secuestrada y no sé nada de ella, no sé si sepan algo en la escuela, pero  tengo pocas pista de su paradero casi ninguna, ud como madre entiende mi situación y quería preguntarle al chico sobre  ese día, podrá ser?  --a lo que  respondió la señora Veronka--.
Karonka no se encuentra en estos momentos, pero si deja alguna dirección o mañana en la escuela podría hablar con él, le parece? – Pregunto la ama--, está bien  gracias intentare hablar mañana con él a la salida de la escuela. Buenas tardes.

Zedka se encontraba en su cuarto leyendo todo sobre secuestros y crímenes por los artículos de periódico que ella acostumbraba a guardar para tenerlos como alfombra si es que entrase el agua por las goteras que tenía aquel viejo edificio. Nunca fue su fuerte la lectura pero ella se implicó mucho desde que vio a muchas personas subir a la fuerza en aquella furgoneta negra. Apuntaba todo lo que era necesario en su cuaderno, entro  empujando la puerta su madre, a avisarle sobre la cena, pero  dicho sea de paso retrocedió lentamente para terminar por preguntar: sabes algo de tu compañera del piso de abajo?, Zedka solo meneo la cabeza en señal negativa, se marchó.

Después de la cena marcaban las 8.00 de la noche, cuando le acudió una provocación de fumar a hurtadillas de  la madre, salió al pie del edificio y lo empezó a hacer; vio cruzar a un señor  vagabundo de negro  recogiendo la basura para comer lo que encontraba en él, le pareció de lo más asqueroso pero no le quitaba la mirada para saber de dónde venía o a donde se dirigía,  era una chica muy observadora, la aturdió una serena azul que pasaba en la calle de enfrente muy velozmente, los policías en cuidado de la noche al parecer, fue lo que pensó.


El hombre  alzo la cabeza después de esculcar los vagones de basura y se topó con la mirada amenazadora, con cigarro en mano le mostró y lo tiro al piso para apagarlo de otra manera más provocativa a su mirada. Subió a su casa directo  a su cuarto, busco el cuaderno y anoto lo siguiente: hombre  indigente de capa negra y mirada amenazadora, era la tercera vez que lo veía pero la primera en hacerle caso y marcarlo como un enemigo.

Zedka solo espero al amanecer para seguir con su vida diaria, esto de armar y pesar la agotaba mucho, solo tenía la esperanza que apareciera su amiga con vida y pronto.
" MALOS PASOS"           Por:    Olav Alcántara.

Capítulo V:
                     Son las 10 de la mañana, todo andaba muy bien en el barrio, en la escuela de los chicos, el edificio friolento y humedecido como de costumbre, las señoras en las compras con los pocos ingresos que tenían de sus maridos, la guerra seguía irrumpiendo el cielo con las diferentes iluminaciones de los misiles que abaten entre los combatientes, la policía en su jurisdicción, y nada pensó que sucedía delante de sus ojos; Iva estaba en su lucha por escapar de las garras que fue retenida sin saber por qué, la levantaron de la silla para seguirle pegando como una forma de adormecerla naturalmente sin cuestiones de inyecciones o sedantes, la comida echa por un lado y el balde lleno de orines, hacían poco que los roedores se marchaban en busca de lo que ya no había en el cuarto oscuro, ella tirada en el piso como un animal sin vida, maltrecho, herido y ensangrentado trato de recobrar el sentido para pensar cómo fue que llego a ese lugar. 

Estaba tan adolorida  que poco a poco fue levantándose con ayuda de las palmas y la pared que la acompañaba, los cabellos mojados de sudor mezclados con la sangre que chorreaba en su rostro salidos de los golpes que le propinaron. Logro ponerse  de pie, toda tambaleada sin fuerzas llego hasta la silla y se sentó para orinarse encima de los pantalones apuntando al balde que estaba de bajo. El cuarto olía nauseabundamente, las cadenas sujetaban sus muñecas, era imposible escapar de ellas; bajaba al final del pasillo una mujer de cabellos rubio largos y de una edad aparentemente madura vestida con bata negra en las manos traía consigo una fuente o charola de plata con la comida y un vaso con agua metálico, la encontró sentada le alzo la mirada de un tirón de pelos y le abrió la boca para darle un bocadillo de esa sopa cremosa verde, ella solo la escupió, la mujer por su parte la abofeteo, y así sucesivamente hasta darle una proporción mayor de alimento, le hizo ingerir agua pero esta la rechazo y siguió propinándole golpes por cada escupitajo. Abandono el plato y se marchó de la habitación.

Iva estaba toda sucia con los residuos de los alimentos alrededor de la boca, no pronunciaba palabra alguna ni de desesperación, parecían que le había conocido los labios,  era una mudez de aquellas que parecía una muerte transitoria, pero gracias a ello le permitió alcanzar a escuchar un quejido de la otra parte de la habitación, era otra mujer seguramente en las mismas condiciones que ella, empezó a sonar mucho  más fuerte su tartamudez y así tratar de que se entere de que también se encontraba ella allí.  Soltó un grito que parecía desde sus más adentros pidiendo ayuda, pero se trataba de alguien prisionero, no era de la calle ni una visita que rondaba la casa donde se encontraba ella encadenada. Lloro desconsoladamente terminando por desmayarse.


Por las horas de 4: 05 pm, la señora Veronka encontraba en su cuarto de Iva una invitación a una fiesta de los chicos de la escuela, que se daría dentro de una semana, cogió el bolso y salió en busca de más información, a casa del dueño del cumpleaños –citaba la dirección en la tarjeta--, Zedka por su parte no tenía intenciones de ir porque  fue aquel muchacho que  a ambas le  soplaba las orejas de halagos y cosas bonitas, empero  Iva se sentía emocionada por sus cumplidos, mientras que Zedka es más escéptica no daba marcha a que los chicos continúen con sus propósitos  hasta llegar a un fin carnal, lo veía en el rostro de su madre la dureza de tratar a los hombres.

jueves, 26 de enero de 2017

"MALOS PASOS"          Por:   Olav Alcántara.

Capitulo IV:
                     Zedka se encontraba agitada por haber corrido tanto y en tan pocos minutos sin que pudieran verla y la furgoneta detenerse, doblo y se fue a casa, golpeo la puerta con un desespero y la voz  entrecortada de lo que había acontecido esquiva a su madre y se mete a su cuarto, busca el cuaderno y anota lo siguiente: Furgoneta negra, dos hombres robustos secuestraron a una chica de unos 22 años, placa del auto C056-25, hora aproximada 5.35 de la tarde, calle Centrika boulevard. Cierra su cuaderno y se dirige a donde su madre pero le oculta lo acontecido; coge un vaso  y lo bebe sin parar hasta terminárselo, su madre la queda mirando como una lerda.


La señora Veronka subió a casa de la familia de Zedka para hablar con ella, a las 7.56 pm horas de la noche, si es que sabía algo o en la escuela habrían dicho algo referente a la ausencia de Iva, pero al parecer todo marchaba como si nada hubiese sucedido. Zedka solo atinó a decir que no había ido a la escuela por encontrarse mal de los nervios y su madre la había dado el permiso de faltar por ende no sabía nada de ello, cerró la puerta y la señora se marchó sin soltar palabra alguna.
Que mal educada esta niña!, dijo para sus adentros la señora; llamo al puesto de patrulla para ver si tenían alguna pista del paradero de su hija a lo que le responden: señora, estamos haciendo todo lo posible por encontrar a su hija, ayude a colgar afiches o avisos en las calles sobre si alguien la ha visto, estaremos comunicándonos con ud a cualquier novedad, buenas noches. La señora solo dejo caer la llamada y colgó el telefonillo.

Es 23  de noviembre de 1945, las guerras no paraban y las potencias estaban siendo hermanadas para defender al indefenso, eso pintaban en la radio, pero la realidad era otra.  Han pasado 3 días casi desde que desapareció Iva, pero en cuanto logre averiguar alguna pista iré con la policía, pensó Zedka, mientras se dirigía a la escuela,  a los lejos divisaba a la señora con sus menores también camino; solo a caminar a paso lento sin que nadie la viese, tapada por el frio  hasta la punta de sus cabellos, fue entonces que sentía un pánico desgarrador al irse sola. Se apresuró esta vez porque no quería pensar que les pasase lo que a las demás personas, entro al colegio y se sentó en la carpeta final de su salón, cursaba en su último año. Entro el maestro de historia pero no sin antes  soltar la noticia que hallaron muerta a una persona cerca de la escuela, a dos calles para ser exactos, lo confirmo con el periódico que traía en las manos, Zedka sentía morirse, se levantó y se marchó dejando al profesor con la palabra en la boca; compro un periódico a las afueras de la escuela y empezó a leer de pie a cabeza. Caminaba toda perpleja, sentía que era su amiga, una mujer de 15 años promedio de cabellos negros y ojos prominentes, pero no se dio  con la sorpresa que era una mujer de 45 años violada y asaltada sin testigos y sin saber de los culpables, al parecer la dejaron en una bolsa tirada al pie de una acera cubierta por la nieve con marcas de manos en su cuello. Comenzó a respirar hondo, pero no tranquilamente, quería unir cabos de quien habría hecho eso y si tendría que ver con el secuestro de su amiga. Metió el periódico en su mochila y no retorno al colegio, se marchó a casa.
Su madre se asustó al ver entrar a su hija y no estar en la escuela empero esta le explico el porqué de su retiro. No convenciéndose la castigo a estar encerrada en su cuarto. Zedka empezó a leer una vez más y ver la fotografía de la mujer  estrangulada cerca de su colegio. Todo indicaba según el artículo que desapareció hacia una semana, y nadie  denunció su desaparición, ni amigo sin familiares. Recorto el periódico y lo pego en su cuaderno de notas.


Zedka escucho un grito tan exorbitante que salió por la ventana de su cuarto a observar lo que pasaba, era una señora que estaba peleando con un policía de cuerpo celeste, por unos papeles o documentos que se apreciaba a lo lejos, cerro la ventana y se concentró en sus apuntes.


miércoles, 25 de enero de 2017

"MALOS PASOS"          Por:   Olav Alcántara.

Capitulo III:
                    Iva!.... grito enormemente la señora Veronka, al despertar a todos sus menores que estaba durmiendo a lado de ella, con la respiración y el sofoco de una terrible pesadilla que estaba teniendo con su hija, no podía creérselo que fue corriendo a su cuarto a buscarla, pero todo era parte de la realidad, era cierto, se la habían llevado unos malhechores con que intenciones. Su desaparición  en el edificio no fue la única, también yacía desaparecido  una muchacha de 22 años llamada Katrina,  dos días antes de lo de Iva; al parecer no era huésped del legendario edificio antiguo y  húmedo, pasaba una tarde por allí y fue asaltada y raptada por esa misma furgoneta, de las cuales  Zedka e Iva fueron testigos de un punto visual muy lejano al lugar de los hechos.
La señora Veronka fue muy temprano a llevar a sus hijos a la escuela, - esta vez no quería separarse de ellos nunca más, le bastaba que a su hija se la llevaran como para perder otro- , luego continuo a la comisaria a investigar sobre el paradero de Iva, al no encontrar ninguna respuesta positiva se marchó a casa a llorar desconsoladamente sin que nadie la viese, admirando sus vestidos que Iva tenía en su cuarto.

Iva por otro lado tenía una bolsa negra de tela gruesa que cubría su rostro, atada de manos y pies con una cadena ancha sobre una barandilla de metal en una habitación oscura desolada que contaba con una silla y un hueco en medio para que haga de retrete con un balde metálico debajo y así depositara sus necesidades. Ella se despertó después de muchas horas sedada, con los cabellos negros largos se ahogaba dentro de esa bolsa. Solo atinaba a balbucear sin algún sentido, soplaba y soplaba la bolsa como queriendo buscar aire, grito como expulso de su terror ensimismado, bajo un hombre fortachón de más de 2 metros de altura pelón, quien le retiro la bolsa negra y la abofeteo soñándola de un solo golpe.

Zedka tenía un temor por salir a la calle que ese día falto a la escuela, su mama sentía que estaba enferma ya que el terror de no ver a su amiga y que se la llevara fue algo muy fuerte, sin embargo decidió escribir unas letras en un cuaderno viejo para que no se le olvidara nada desde esos días que fue espectadora de como esa furgoneta se llevaba a  muchas personas día por día.

Eran las 4 de la tarde en la ciudad friolenta de Ljubljana, en un distrito alejado del centro, unos edificios abandonados de tras de la fábrica oxidadas, una comunidad de refugiados y expectorados de sus orígenes, daba rumbo la policía, rondando por todas partes, para ver si daba con el paradero o algún sospechoso en la zona; encontraron a un hombre de atuendo negro de los pies a la cabeza con aspecto maltratado y mirada perdida, un drogadicto al parecer, se detuvieron y le hicieron un par de preguntas hasta forcejearlo a que hablara ya que este se resistía, la policía puso de lo suyo para poder  intentar sacar información donde vivía y que hacia sentado en la nieve acompañado de un barril de basura echando fuego para calentarse, se  trataba nada menos de un ex militar retirado y expulsado de la ex unión soviética, indigente y de  malos vicios. Lo soltaron y se marcharon a seguir su ronda por todo el perímetro del edificio.


Zedka fue en busca de alguna pista por la calle donde abordaron a su amiga y la tienda donde ella compro los cigarros,  preguntando en horas de la tarde, nadie vio pasar a ninguna furgoneta por esos lares, caminando y en la orilla de la acera que daba la curva para la otra calle hallo la cadenita de su amiga que tenía un crucifijo que su madre de Iva le había regalado en su último cumpleaños. Lo dedujo que era de Iva porque siempre lo traía  consigo. Se lo metió al bolsillo y se marchó a casa a seguir escribiendo sobre un dato más,  pero en ese entonces  caminaba a paso largo, en una avenida cerca de la calle que giraba encontró aquella furgoneta negra extraña rondando como si quisiera otra presa para secuestrarla, la vio y se dio media vuelta, se escondió en uno de los muros y no se despegaba sin saber otra hazaña de aquellos hombres. Fue entonces cuando paso una muchacha de cabellos castaños alta delgada con una sacón rojo y botas negras, paso por el lado de la furgoneta que se hacía pasar como si estuviese estacionada, y por detrás salieron dos hombres fornidos y le taparon con una bolsa negra la cabeza de la muchacha y se la llevaron, el grito de aquella no era tan alto porque no le dio tiempo a reaccionar. Zedka, atendió a seguirlos y correr detrás de la furgoneta para poder memorizar la placa y doblar en la siguiente esquina. 
"MALOS PASOS"         Por:   Olav Alcántara.

Capitulo II:

                  Siendo las 7 am, el  invierno azotaba con todas sus fuerzas y los abrigos de inviernos pasaban por simples telas de verano que sin estar  vieja  su delgadez era maniobra completa del viento que soplaba,  abrigadas hasta las orejas y el ultimo cabello, Iva y Zedka se marcharon al colegio con sus dos hermanos menores de esta primera, caminaron hasta la parada que el bus llegaba en tan solo unos minutos. Zedka con el frío en el cuerpo y los nervios por su examen de historia le vendrían a la mente el esfuerzo del porque estudiamos?, si solo es historia que no servirá para nada y menos defenderse de unos pandas o de los mismo policías de la ciudad, para qué? Terminaba pensando Zedka después de que un chasquido con los dedos Iva la hacía despertar de su viaje.
Zedka echaba una mirada por la venta del autobús cuando de pronto otra forcejeo se impregno en sus cristales azules, un policía amedrentaba a una niña de promedio 16 años como ella, se asustó mucho que llamo a Iva para que viera lo mismo que ocurrió el día anterior a horas de la tarde. Subieron esta vez a una chica, claramente Zedka e Iva vieron y se quedaron inmovilizadas de lo que sucedía preguntándose el por qué. 


Llegaron a la escuela y se separaban ya que una estaba en un grado menos que la otra, se prometieron verse a la salida.
La madre de  Iva conversaba con otras dos señoras de lo que había sucedido el día anterior al pie del edificio sobre unos hombres de negro y una furgoneta con el título de “POLICIJA”, claramente se preocupaban porque el servicio policial tenía el uniforme azul oscuro nacional y estos no. Pensaron que se trataba de unos narco-traficantes que eran capturados por el servicio secreto de estado. Dejaron ir su imaginación terminando por marcharse cada una  a su paso.

Salieron de clases y en la puerta yacía Zedka esperando a Iva para marcharse a casa junto a sus hermanos pero los menores saldrían después de una hora,  era tiempo de reunión de padres y la maestra, no dudaron ni  un solo segundo en irse juntas y rápido para no encontrarse con su madre en el camino y las retornaran o lo que era peor  devolverlas a la escuela a esperar que saliera ella con los menores, y eso hubiese sido un suplicio para Iva. Caminaron a paso veloz hasta cambiar de senda pero no de rumbo; en la conversación Zedka volvió a preguntar por qué  venían esos hombres de negro a llevarse en aquella furgoneta a varias personas, no tenía identificadas la coincidencia de  algo en específico por los hombres. Continuaron hablando pero esta vez  cambiaron de tema, llegando a una tienda para adquirir unos cigarrillos que se le antojaban a Zedka, se creía que era mayor y su edad se lo permitía para dar el paso a fumar de vez en cuando unos cigarrillos con sabor a canela dejando a Iva en la esquina para no comprometerla con la bodeguera. Saliendo de la tienda  escucho un grito a lo lejos que terminaban por cerrar la furgoneta negra con aquellos hombres que se llevaban a su amiga, un viento frio y seco  paso por su rostros quedándose atónita de que habían raptado a su amiga. Corrió sin mas no poder hacia la otra dirección para ir a casa e informar a su madre de lo acontecido, esta se encontraba en el colegio con los menores esperaba nerviosa en su casa hasta  ver por la ventana desde lo alto del edificio  entrar a la madre de Iva, corrió de un salto hasta dar alcance a la señora Veronka, e informar de lo sucedido hacia un hora, la señora por su parte se quedó inmóvil hasta reaccionar de un grito que asordaba a los presentes, dejo a los niños con la madre de Zedka y se dirigió con esta a la comisaria del lugar para informar de los hechos.

Llegaron al puesto de policía, donde  exaltada la señora Veronka, quería denunciar un secuestro por unos hombre de negro en una furgoneta del mismo color con el título diseñado de POLICIJA. Al prestar atención a las suplicas de la señora, dijeron que no tenían ninguna fuerzas policiales como las que describen, todos sin excepción tenemos un solo uniforme y es este el que ve ud, no podemos estar inventando fuerzas que no corresponden al estado, fue lo que dijo el comisario de turno. Tomándole la declaración a la testigo, quien fue su amiga, que estuvo a su lado hasta esos momentos, la grabaron y las dejaron ir con la promesa que empezara la búsqueda de lo acontecido.

Camino a casa, Zedka consolaba a la señora  Veronka, se sentía muy triste de no ver a su hija y quien sabe cuándo la vería en buenas condiciones. La señora se secó las lágrimas ex abruptamente y miro a los ojos a Zedka, preguntándole: por qué parte estaban caminando y donde se dirigían y por qué la dejaste sola? Zedka con tartamudeo le respondió hipnotizada de esas tres preguntas en una sola oración, a medio decir  por temor a que se enterara de que fumaba cuando le vienen antojos y si lo decía se lo contaría a su madre, eso era un castigo durísimo. Atino por decir que fue a la tienda a por unas toallas higiénicas y prefería hacerlo sola mientras que Iva esperaba a tan solo 5 metros de donde se encontraba, todo sucedió en menos de 3 minutos mientras la señora apretaba con sus dos manos los hombros hasta hacerla hablar de la cuenta pero esta se echó a llorar y corrió  a su casa soltándose de las garras de la señora.


Pasaron las horas y no había noticia de la policía, la señora Veronka y sus menores hijos no se despegaban de la cama, el reloj continuo con el sonido de sus manecillas hasta el día siguiente.

martes, 24 de enero de 2017

" MALOS PASOS "         Por :   Olav Alcántara.

Capítulo I:

                Érase una mañana en medio de la neblina y la nieve caía cubriendo toda la acera y los tubos soplando el humo blanco que salían de las fabricas cerca al edificio donde residía Zedka; una muchacha de apenas 16 años,  con su familia emigrantes de Serbia, por motivos de  la guerra de ese entonces,  -1945-, venía sucediendo las divisiones e invasiones de tropas tomando las diferentes ciudades que  cubría Ljubljana, Eslovenija (Eslovenia).
Iva, una niña de 15 años, de origen Bosnio, por la guerra en Sarajevo, ella y su familia se fueron a vivir a Eslovenia, centro de la capital en un edificio abandonado como parte del refugio, en el piso de abajo sucesivo al de Zedka, su vecina, que  con el pasar de los dos años ambas crecían en un gueto con las mascotas  grises producto de las fábricas y sus mermas que arrojaban eran participe de su atractivo de los callejones fríos y congelados de aquel edificio.
Ambas pertenecían a familias distintas, con cada problema que solo ellos entendían en su propia cultura después de abandonarlas, pero eso no influenciaba en ellas, se juntaban a la salida de la escuela y a la hora de  botar la basura al pie del edificio, sus miradas eran tristes pero muy cercanas una a la otra. Comprendían de lo que escuchaban y las tareas de la escuela que se  les imponía, todo sucedía de una forma normal en el crecimiento de ambas sin darse cuenta de que algo empezaba a ir mal con el pasar de los días en esa época que el clima azotaba en Ljubljana.
Las tropas de las fuerzas armadas rusas llegaban a hacer una limpieza rápida de las malas costumbres  de los refugiados en todos los edificios de la zona, depurándolos con una simple batida de papeles confiscados y el que no tenía identificación eran subidas a una furgoneta negra con el nombre de  “Policija”.
Iva y Zedka se encontraron en el camino  rumbo a casa, pero divisan a unos metros un disturbio frente a las fábricas oxidadas, cerca al edificio donde ambas viven, se detiene  y se cogen las manos después de mirarse fijamente una a la otra, pensando que no continuarían su curso, escapando y ocultándose a unos  árboles de invierno. Dejan que se marche llevándose a unas personas que no intentan descifrar quienes son, y la furgoneta logro  huir a una velocidad impresionante. Eran las 2 de la tarde y la calle se encontraba algo desolada con el sol a poca esfera de su brillo apuntando a la nieve caída y los ojos de estas.
Corrieron a casa después de marcharse la furgoneta, se dirigieron cada quien su casa, contándole lo sucedido a quienes estaban presentes en ellas, pero ya se les habían adelantado lo que aconteció, asombrada Iva por la pronta respuesta de su madre le dijo: Sabemos lo que paso solo queríamos que estuvieras bien, no vuelvas a salir por el momento Iva.


Se dejó caer en el sofá y con los ojos  vigorosos llenos de impotencia atino a tomar una ducha después de pensar que era lo que estaba pasando, se reunión con Zedka  después de dos horas en los pasadillos y a tratar de hablar o averiguar lo que había sucedido…